lunes, 17 de febrero de 2014

LA INFLUENCIA DEMONÍACA


LA INFLUENCIA DEMONÍACA

 


La influencia demoníaca es un estado mas leve de posesión demoníaca. Aquel que sufre la influencia del demonio, acaba haciendo cosas malignas sin explicación, puede ponerse a blasfemar contra Dios sin saber por que lo hace, puede escuchar voces que le llevan a hacer cosas indeseables, puede oír voces interiores, puede obsesionarse con el sexo, con envidias, con el odio, con el suicidio y terminar matándose o matando a otra u otras personas.

Los demonios tienen una fuerte influencia en la vida de las personas que están infectadas y carecen de la protección de los Sacramentos y la oración. 




En general hay que sospechar de una influencia demoníaca cuando se suceden las desgracias en cadena. Las personas afectadas pueden verse de la noche a la mañana víctimas de todo tipo de calamidades: enfermedades continuas; robos; incendios de propiedades; estafas; continuos acosos verbales, laborales, sexuales o de otro tipo; despidos del trabajo; agresiones e insultos de los vecinos; una constante y pertinaz envidia de los allegados y conocidos que acaban retirándoles la palabra; habladurías y rumores continuos que hacen la vida imposible a la persona afectada; extrañas visiones demoníacas; miedos sin razón alguna; fallos de aparatos mecánicos o eléctricos; presencia de plagas de insectos u otros animales en el hogar; malos olores en la casa; etc.

En este caso lo que tenemos es un demonio que no ha entrado en la persona, sino que está permanentemente alrededor de ella. 

En estos tiempos de ateísmo y apostasía resulta extremadamente fácil quedar contaminado por estos espíritus maléficos, ya que al no haber práctica religiosa alguna, los demonios tienen vía libre para actuar sobre las personas, e incluso poseerlas entrando a morar dentro de ellas, pero sobre este punto hablaremos más abajo. 



La influencia demoníaca puede empezar por interés en lo oculto, consultas de horóscopo, leída de las manos, predicciones del futuro, tabla de guija, brujería, hechizos, mal de ojo, maldiciones de otras personas, odios, espiritismo, magia, yoga, péndulo, comunicación con espíritus a través de mediums, clarividentes, cartas, adivinaciones, supersticiones, amuletos, encantaciones, cristales, nueva era, literaturas, cines y imagenes impuras, violentas o satánicas, etc.
Básicamente, lo que sucede es lo siguiente: uno o varios demonios empiezan a circundar a la víctima, ya sea por un hechizo, ya sea por la práctica del ocultismo. 

Inmediatamente, el afectado comienza a ser víctima de toda clase de tentaciones pecaminosas, con pensamientos obsesivos e incesantes sobre toda clase de pecados: robos, avaricias, envidias, odios, violaciones, depravaciones sexuales, suicidios, e incluso asesinatos. 

Los demonios conocen perfectamente a la víctima, saben exactamente cual ha sido y es su vida, y conocen sus puntos débiles. Y es ahí donde atacan con una persistencia digna de mejor causa. 



San Ignacio de Loyola pone el ejemplo de un castillo que se prepara para un asalto. El enemigo, previamente, estudia las murallas, las almenas, los fosos, y todas las defensas del castillo para lanzar toda la potencia del asalto por el punto más vulnerable. 





El objetivo de los asaltantes es siempre el mismo: conseguir la condenación de la víctima.

Los demonios no pueden eliminar el libre albedrío de sus víctimas, pero sí pueden someterlas a un continuo acoso de tentaciones para hacerlas caer en los vicios más detestables, en los pecados más repugnantes, y de esta forma arrastrarlas con ellos al infierno eterno.




En esta lucha, los demonios ponen especial interés en promover el ateísmo o al menos las dudas religiosas en la víctima. Ésta puede encontrarse a sí misma con pensamientos blasfemos, con un deseo incontenible de apartarse de Dios y con un odio casi visceral por todo lo que tenga que ver con la religión. Si esta estrategia funciona y la víctima cae en el ateísmo, entonces el demonio acosador se habrá asegurado su permanencia indefinida a su lado, pues sólo con la oración es posible expulsar a los demonios. 

Si, por el contrario, la víctima consigue superar este acoso teológico y mantener una cierta práctica religiosa, aunque sea mínima: misa, confesión, etc., entonces tendrá una cierta protección contra este acoso incesante de los espíritus demoníacos, e incluso podría llegar a apartarlos de su lado si pone un poco más de empeño en sus oraciones.  
 Porque este es el modo de apartar esta peste satánica: la ORACIÓN.

Es necesario pedir a Dios la expulsión de los demonios de nuestro alrededor y a continuación orar hasta que se produzca la liberación. En algunos casos basta con unos pocos rosarios, en otros donde el  maleficio es más potente pueden ser necesarios varios días o semanas de oración regular hasta que se produzca la expulsión.

Cuando la liberación se produce, la víctima suele sentir una gran paz interior, siente como si una gran agitación interior cesase de pronto y se encontrase al fin con la PAZ DE CRISTO.

Tenemos documentado en Santa Teresa de Ávila un caso de maleficio de este tipo ejercido sobre un sacerdote por medio de un amuleto:

"Pues comenzándome a confesar con este que digo, él se aficionó en extremo a mí (...). No fue la afición de éste mala; mas de demasiada afición venía a no ser buena. 
Tenía entendido de mí que no me determinaría a hacer cosa contra Dios que fuese grave por ninguna cosa, y él también me aseguraba lo mismo, y así era mucha la conversación. Mas mis tratos entonces, con el embebecimiento de Dios que traía, lo que más gusto me daba era tratar cosas de El; y como era tan niña, hacíale confusión ver esto, y con la gran voluntad que me tenía, comenzó a declararme su perdición. Y no era poca, porque había casi siete años que estaba en muy peligroso estado, con afición y trato con una mujer del mismo lugar, y con esto decía misa. Era cosa tan pública, que tenía perdida la honra y la fama, y nadie le osaba hablar contra esto. A mí hízoseme gran lástima, porque le quería mucho (...). 


Procuré saber e informarme más de personas de su casa. Supe más la perdición, y vi que el pobre no tenía tanta culpa; porque la desventurada de la mujer le tenía puestos hechizos en un idolillo de cobre que le había rogado le trajese por amor de ella al cuello, y éste nadie había sido poderoso de podérsele quitar. Yo no creo es verdad esto de hechizos determinadamente; mas diré esto que yo vi, para aviso de que se guarden los hombres de mujeres que este trato quieren tener (...). Pues como supe esto, comencé a mostrarle más amor. Mi intención buena era, la obra mala, pues por hacer bien, por grande que sea, no había de hacer un pequeño mal. Tratábale muy ordinario de Dios. Esto debía aprovecharle, aunque más creo le hizo al caso el quererme mucho; porque, por hacerme placer, me vino a dar el idolillo, el cual hice echar luego en un río. Quitado éste, comenzó -como quien despierta de un gran sueño- a irse acordando de todo lo que había hecho aquellos años; y espantándose de sí, doliéndose de su perdición, vino a comenzar a aborrecerla. Nuestra Señora le debía ayudar mucho, que era muy devoto de su Concepción, y en aquel día hacía gran fiesta. En fin, dejó del todo de verla y no se hartaba de dar gracias a Dios por haberle dado luz. A cabo de un año en punto desde el primer día que yo le vi, murió. Y había estado muy en servicio de Dios (...). Tengo por cierto está en carrera de salvación. Murió muy bien y muy quitado de aquella ocasión. Parece quiso el Señor que por estos medios se salvase." (Libro de la Vida, capítulo 5).



domingo, 16 de febrero de 2014

¿Es cierto que el demonio se venga de los exorcistas?

Cuestión 118 de la Summa Dæmoniaca





¿Es cierto que el demonio se venga de los exorcistas?

El demonio ya trata de hacer todo el mal que puede. Si pudiera hacer más, haría más.
 Si el sacerdote reza el rosario cada día y le pide expresamente a Dios que le proteja contra toda asechanza del Maligno, nada debe temer. El poder de Dios es infinito, el del demonio no.

De todas maneras San Pablo nos dice: Vestios la armadura de Dios, para que podáis resistir las estratagemas del Diablo.

Y San Juan dice: Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el que nació de Dios el Unigénito lo guarda, y el Malo no puede tocarle. 1Jn 5, 18-20

Y Jesús nos dijo: Mirad os he dado poder de pisar sobre serpientes y escorpiones, y autoridad contra toda fuerza del enemigo, y nada podrá dañaros. Lc 10, 17-19. Las palabras de Jesús son taxativas: nada podrá dañaros.

Para un cristiano temer al demonio está completamente injustificado, la fe en Dios rechaza todo temor. 


Santa Teresa de Lisieux antes de entrar en el Carmelo, siendo niña tuvo una vez un delicioso sueño:

"Una noche soñé que salía a dar un paseo sola por el jardín. Al llegar a la escalera había que subir para llegar a él, me paré sobrecogida de espanto. Delante de mí, cerca del emparrado, había un barril de cal, y sobre aquel barril bailaban con agilidad sorprendente, a pesar de las planchas que arrastraban sus pies, dos horribles diablillos. De repente, fijaron en mí sus encendidos ojos, y luego, en aquel mismo instante, mostrándose mucho más espantados que yo, saltaron del barril y fueron a esconderse en la ropería, que estaba enfrente. Viéndoles tan poco valientes, quise saber lo que iban a hacer, y me acerqué a la ventana. Los pobres diablillos estaban allí, corriendo sobre las mesas, sin saber qué hacer para huir de mi vista. A veces, se acercaban a la ventana, mirando con recelo para ver si yo seguía allí; y al verme, empezaban a correr de nuevo como desesperados.

Este sueño nada tiene, ciertamente, de extraordinario. Creo, sin embargo, que Dios ha permitido que lo recuerde siempre para demostrarme que un alma en estado de gracia nada tiene que temer de los demonios, que son cobardes, capaces de huir ante la mirada de un niño". (Santa Teresa de Lisieux, Historia de un alma, capítulo I).

 


 
Y santa Teresa de Jesús escribió en el Libro de su Vida: "Pues si este Señor [Dios] es poderoso como veo que lo es y sé que son sus esclavos los demonios -y de esto no hay que dudar pues es fe-, siendo yo sierva de este Señor y Rey, ¿qué mal me pueden ellos hacer a mí? ¿por qué no he yo de tener fortaleza para combatirme con todo el infierno? Tomaba una cruz en la mano y parecía verdaderamente darme Dios ánimo, que yo me vi otra en un breve tiempo, que no temiera tomarme con ellos a brazos, que me parecía fácilmente con aquella cruz los venciera a todos; y ansi dije: ahora venid todos, que siendo sierva del Señor, yo quiero ver me podéis hacer. Es sin duda que
me parecía me habían miedo, porque yo quedé sosegada y tan sin temor de todos ellos que se me quitaron todos los miedos que solía tener hasta hoy; porque aunque algunas veces los veía, como después, no los he habido más casi miedo, antes me parecía ellos me le habían a mi. Quedóme un señorío contra ellos, bien dado del Señor de todos, que no se me da más de ellos que de moscas. Parécenme tan cobardes que, en viendo que los tienen en poco, no les queda fuerza.

No saben estos enemigos derecho acometer, sino quien ven que se les rinde, o cuando lo permite Dios para más bien de sus siervos que los tiente y atormenten. Pluguiese a su Majestad temiésemos a quien hemos de temer y entendiésemos nos puede venir mayor daño de un pecado venial que de todo el infierno junto, pues es ello ansi; que espantados nos traen estos demonios porque nos queremos nosotros espantar.

(...) Esta es gran lástima, más si todo lo aborrecemos por Dios y nos abrazamos con la cruz y tratamos de servirle de verdad, huye él de estas verdades como de pestilencia. Es amigo de mentiras y la misma mentira, no hará pacto con quien anda en verdad.

(...) No entiendo estos miedos: ¡demonio, demonio!, adonde podemos decir: ¡Dios, Dios!, y hacerle temblar. Sí, que ya sabemos que no se puede menear si el Señor no lo permite. ¿Qué es esto? Es sin duda que tengo ya más miedo a los que tan grande le tienen a el demonio que a él mismo; porque él no me puede hacer nada
". (Santa Teresa de Jesús, Libro de su vida, cap 25, n° 19-22).

El cardenal Ratzinger escribía a este respecto: "El misterio de la iniquidad se inserta así en la perspectiva cristiana fundamental, es decir, en la perspectiva de la Resurrección de Jesucristo y de su victoria sobre el Poder del Mal. En esta óptica, la libertad del cristiano y su tranquila confianza que rechaza el miedo (1 Jn 4, 18) toma toda su dimensión: la verdad excluye el miedo y así permite reconocer el poder del Maligno", (palabras del Cardenal Ratzinguer en el libro del cardenal Joseph Suenens, Renovación y poder de las tinieblas.

Como se ve, nuestra fe nos enseña que el demonio existe, pero también nos enseña que existe dentro de la construcción teológica de la fe en Dios nuestro Señor. Y la fe en Dios es incompatible con el miedo, la fe en Dios destruye todo miedo.



¿Qué es la influencia demoniaca?




Summa

jueves, 13 de febrero de 2014

experiencias de un sacerdote



 















Los frutos de su sacerdocio en el acompañamiento y liberación de personas, cumpliendo así su vocación de amor a Dios, que también ha vivido como párroco, conferencista, escritor y columnista en medios de comunicación, permiten afirmar que José Antonio Fortea es un hombre de Dios cuyo servicio, experiencia y reflexión enriquecen a la Iglesia. Esta entrevista inédita que ha concedido a Portaluz, evidencia la importancia de enfrentar adecuadamente la lucha con el demonio en la experiencia cotidiana y extraordinaria, desde la fe.

 
Además de la verdad revelada en la Sagrada Escritura ¿Cuáles son para usted los argumentos que prueban la existencia del demonio?
Yo creo en la existencia del demonio por la fe. Al demonio nunca lo he visto, yo he visto a los posesos. La razón me dice… lo único que puede explicar esos hechos contemplados en la posesión, es el demonio. Para mí, la posesión de las personas se prueba cuando luego de orar por ellas (ref. exorcismo) quedan perfectamente bien. Si esto fueren enfermedades mentales, no se podrían curar del todo. Es verdad que tenemos un cierto número de casos (posesiones) muy prolongados en el tiempo, como si llevaran esa cruz. Pero también existen casos que si no creyéremos en la posesión los calificarían como esquizofrenia, por ejemplo… ¡y se curan!, a veces en una sola sesión. Aquellos donde se prueba como causa al demonio nos aseguran que la posesión existe, incluso cuando por el bien espiritual de la persona o de la Iglesia, Dios permite una prueba más prolongada.
 
La fe es fundamental entonces para creer en la existencia y la acción del demonio. ¿Cómo convencería a un racionalista de esto?
Existen fenómenos que suceden en el mundo, cuyo origen razonablemente pensamos es espiritual. Pero dentro de esos fenómenos, algunos, la causalidad que los produce tiene un carácter maléfico, maligno, se ve que no es bueno; incluso personas no creyentes en el cristianismo lo reconocerían.
¿Pero decir a un racionalista que si va a un exorcismo verá levitación, luego a la cabeza dando trescientos sesenta grados de giro alrededor de sí misma o a una persona con una fuerza que dobla los hierros? No. Nunca le voy a decir que verá eso en un exorcismo, porque no es lo que yo he visto. Yo he sido testigo de lo que aparece en el Evangelio: la furia, la rabia de personas en cuanto se les pone en contacto con lo sagrado.
 
¿Qué función tiene o cumple en el Plan de Salvación que Dios tiene para el ser humano, la posesión e infestación de personas a manos del Demonio, si involucra un sufrimiento tremendo para estas personas?
Dios tiene un plan para cada persona. En algunos casos lo permite para que la persona vea, digámoslo así, las garras del demonio y vaya a los brazos de la Iglesia. En otros casos es una prueba que santifica a la persona; y no proviene del pecado, sino como en el caso de Job, Dios lo permite para que la persona lleve esa cruz.
 
Para una mejor comprensión de nuestros lectores ¿Cuáles son los aspectos que delinean el perfil -por así decirlo- psicológico del demonio?
Bueno, eso no hay forma de saberlo. Cada demonio de seguro tiene su psicología, su forma de ser. Los demonios son muchos y muy variados. Entonces, no podemos referir una característica concreta y pensar que todos los demonios son así. Ni siquiera a través de los casos de posesión que hemos visto se percibe una inteligencia específica, alguna vez sí. Si ni siquiera en ese detalle podríamos llegar a delinear una característica, debemos entonces hablar del demonio en términos bíblicos, lo que se nos revela por la Sagrada Escritura…
El demonio es un misterio. Un misterio de condenación, de odio, es el reverso de la eternidad. Son seres espirituales que se han condenado, no aman a Dios. Lo demás no lo sé. A través de los posesos apenas podemos saber. Cada uno (de los demonios presentes en los posesos) dice una cosa distinta, se manifiesta de una forma distinta. Unos son irónicos, otros más callados, otros tristeza, otros mayor odio. Es multiforme.
 
¿Es errado suponer que Satanás, el príncipe de los demonios, y, por consecuencia todas las huestes del infierno, puedan arrepentirse y ser perdonados por Dios? ¿Por qué?
Es imposible que el demonio se arrepienta. Esa es la tradición de la Iglesia. Expresamente en el Apocalipsis se dice que al final Satanás y sus secuaces, el Diablo y sus secuaces, serán arrojados a las llamas que arderán por los siglos de los siglos.
 
¿El infierno es entonces eterno?

Eterno.
 
¿El infierno es sólo una realidad espiritual, que expresa la ruptura eterna de la comunión con Dios? ¿Qué es el infierno en definitiva?
El infierno es ante todo un estado. No hay que entenderlo como un lugar físico cerrado. A lo mejor, a lo mejor… cuando después del juicio final, a los demonios se les cerrará, en el sentido de que ya no se les permitirá influir en los otros seres espirituales; tal vez en ese sentido, sí que estarán encerrados. Es más, creo que será así. Pero el infierno es un estado. Los demonios que no quieren estar con el Padre, porque lo odian, no importa dónde estén. Dios no les pone torturas. Ellos son la máxima tortura para sí mismos. Dios no añade más sufrimiento al que ya tiene un ser que tiene el castigo de ser el mismo, para siempre, como es.
 
Si la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo determinan para siempre la derrota del Demonio y su acción sobre los hijos de Dios ¿Por qué puede continuar el demonio su acción al punto de poseer algunas personas, aunque ocurra sólo extraordinariamente? ¿Fue una derrota parcial la que sufrió?
Pongo un ejemplo, aunque siempre es limitado: Cuando cayeron las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, la guerra estaba perdida para los japoneses, no tenían ninguna posibilidad. Desde la primera bomba, ya estaba todo sentenciado. Sin embargo se siguieron produciendo ataques, luchas -en ese lapso de tiempo tan breve-, en islas lejanas y lugares muy distantes. Es más, hasta después de la capitulación japonesa, leía en un libro de historia, todavía se produjo una pequeña batalla en una isla, aunque Japón ya había capitulado.
Aquí pasa lo mismo. La guerra está ya sentenciada, desde la resurrección de Cristo. Ahora bien, de aquí hasta la vuelta de Nuestro Señor, se siguen produciendo batallas en una guerra que ya está perdida (para el demonio). ¿Por qué Dios permite eso? Porque la historia tiene un sentido de prueba, de santificación a través de la prueba. Si no tuviera sentido, desde la crucifixión Dios ya no hubiera permitido ninguna otra escaramuza. Pero Dios permite este tiempo hasta el Juicio Final, porque tiene un sentido de prueba, de santificación para nosotros.
 
¿Cuál es su metodología de diagnóstico para evaluar la condición de posesa o no de una persona?
Lo primero que hago es dialogar para ver cómo está su estado mental. Una conversación donde escucho lo que me cuenta y discierno si es razonable o no. Si la razón indica que podría estar poseso, aún insistiré más tiempo… pues al continuar su diálogo puede hacerse evidente que la persona tiene alguna dolencia psicológica o psiquiátrica y nada más. Pues entonces rezaré por esa persona.
En otros casos observaré que la persona sólo está obsesionada. Aún así, rezo, siempre. En otros veré que la causa es casi seguro por posesión. Entonces, luego, rezo sobre la persona, la bendigo, oro por ella y observo si se produce alguna manifestación. Si hay algo ya se manifestará. Ese es el método.
 
¿Trabaja con algún profesional de la salud mental regularmente para dilucidar su diagnóstico?
Las cosas espirituales han de ser discernidas por los maestros del espíritu. En este tema del discernimiento, el psiquiatra no tiene ninguna labor. Si yo veo que la persona tiene una enfermedad, yo le diré: «tiene que ir al psiquiatra». Pero la posesión es algo espiritual, luego, se juzga por alguien que tenga conocimiento de las cosas espirituales. El psiquiatra –en el discernimiento de un caso de posesión- no tiene ninguna, ninguna cabida.
Pero aún así se suele repetir el mito de que se necesitan informes. Conocí a una mujer que llevaba quince sesiones con un psiquiatra, para ver si la exorcizaban. ¡Eso es un error, es un error! Le estaban dando pastillas. Y como decía a esta persona: Yo nunca escuché que Jesús para curar la posesión tuviera que dar pastillas. Y tenía toda la razón. Mire, en el caso que menciono, cuatro exorcistas distintos le han dicho: «tú necesitas exorcismo». ¡Pero una psiquiatra y una psicóloga, tras quince sesiones, todavía no tienen claro qué tiene!
 
¿Se debe pedir autorización para aplicar un exorcismo?
Sí. Al obispo de la diócesis donde se vaya a realizar el exorcismo. Nadie puede dar permiso para otras diócesis, no hay exorcistas ambulantes.

 
Cuando ha realizado un exorcismo, ¿Utiliza el Ritual último aprobado por la Iglesia, el anterior o una mezcla de ambos?

He usado tanto el antiguo Ritual de Exorcismos como el nuevo. Ambos con fruto y total eficacia. Lo digo porque algunos piensan que un Ritual es más efectivo que otro. Y después lo que también he usado con más frecuencia es la oración espontánea. Buena parte de mis oraciones (durante el exorcismo) eran el rosario, la Adoración al Santísimo Sacramento. ¡Oraciones comunes y privadas que tienen tanto efecto si se hacen con fe! Si uno improvisa, cada día lo hace distinto, la oración misma resulta más enriquecedora. Esta es la razón por la cual yo no me he delimitado a un solo ritual.
 
¿Y utiliza sacramentales como agua bendita exorcizada, sal exorcizada, cruces de palma? Se ven tantas cosas…
Yo pongo mi acento en la Fe, en la oración, en la Adoración de la Eucaristía. Ahora bien, cada vez que me ha parecido aspergeo con agua bendita o ungía con óleo bendecido, acercaba unas reliquias o ponía una cruz sobre la cabeza. También a veces bendecía incienso y lo pasaba por los bancos donde estaban sentadas las personas con influjos demoníacos. Este incienso bendito lo ponía alrededor de ellos para que, sintiendo el sacramental, pues atormentar más a los malos espíritus que allí había. Otros sacramentales no he usado. Siempre los que se usan en la Tradición de la Iglesia.
 
¿Sólo interviene para enfrentar al demonio en personas que están poseídas o también ha atendido casos de casas embrujadas, personas que han sido maldecidas?
Casas sí que he ido, cuando estaban en mi diócesis. Allí he realizado oraciones para que la presencia se marchara. Sobre personas maldecidas, pues mire yo no tengo forma de saber si alguien ha sido maldecido o no. Nunca he visto el mundo espiritual, yo veo los posesos. Si alguien me dice «me han hecho un maleficio», lo que hago es orar para ver si hay una reacción, un espíritu dentro que manifiesta su presencia. Si cuando oro no se produce reacción, pues le digo: «yo no veo en usted ningún mal espíritu».
¿Tienen efecto o no los maleficios que alguien pueda hacer? Lo desconozco. Me inclino a pensar que sólo excepcionalmente producen efecto. El mundo maléfico tiene muchas limitaciones para actuar, no está dejado libre. Es mi personal opinión. Pero tampoco puedo decir que en ningún caso producen efecto. Porque si nosotros podemos llamar a los ángeles para ayudar a alguien… «Ayúdale a esta persona, guíale, protégela en este viaje», etcétera, no puedo decir que nunca tenga efecto la invocación al demonio para hacer daño, si Dios lo permite buscando sobre todo el bien espiritual. Porque la santificación de la persona no sólo ocurre a través de la gracia. También el sufrimiento, las adversidades, las cosas malas que nos suceden son como un cincel con el cual vamos siendo tallados, como una estatua. Entonces no hay ningún problema teológico en (considerar) que la causalidad demoníaca sea también un instrumento de santificación, aunque ellos (los que invocan al Demonio) no lo quieran. De hecho también Satán santificó a Job aunque no lo quería, pero de hecho lo santificó. Conclusión: Aconsejo a todos que se olviden del tema ‘maleficio’, que no se obsesionen, porque si tiene efecto, ha sido permitido por Dios y eso lo hará en muy pocas ocasiones.
 
En el mundo hoy ¿Qué creencias, actividades, actos, facilitan la posesión o derechamente la permiten?
Evidentemente todos los exorcistas señalan el esoterismo. Todo espiritismo, invocación de espíritus, la santería, el vudú, los ritos satánicos. La gente que hace hechizos aunque fuere para conseguir el “amor” o que el negocio le vaya bien. Esas cosas y actos, al invocar espíritus, atraen espíritus. No siempre producen la posesión, pero de cada muchos casos algunos acaban teniendo influjos maléficos y un pequeñísimo número la posesión.
 
¿Qué perjuicio, incomodidades o ataques del demonio ha padecido usted y cómo se defendió?
Pues… alrededor mío han ocurrido muy pocos hechos extraordinarios. Una vez se encendieron las luces cuando me fui a acostar. Otra vez provocó problemas en el teléfono que sólo puedo calificar de intervención demoníaca porque fueron muy extraños. El teléfono (sin intervención humana) llamaba a personas cuando ese número no estaba siquiera memorizado en el celular. El demonio desde mi número hacía llamadas que quedaban como llamadas perdidas. La primera vez me dije, ¡qué raro! Pero cuando se repitió varias veces, me di cuenta que eso no era normal. Personas a las que no había llamado en meses de pronto recibían una llamada perdida mía. Normalmente eran personas con las que de ningún modo yo quería hablar. Son pocas cosas las que me han sucedido en estos años. Más que ataques han existido signos de la presencia del demonio… como si me quisiera decir «¡Estoy aquí!» Pero no ha podido hacer nada más. Creo que Dios ha permitido cosas de este tipo como para decirme «Ten cuidado, porque el mundo espiritual es real».
 
Padre Fortea ¿Cuáles son las armas que cotidianamente un católico debe utilizar para combatir al demonio y sus ataques?
Si uno quiere combatir al demonio lo que debe hacer es combatir el pecado que existe en sí mismo. Aunque no todo pecado procede del demonio, eso también debemos tenerlo en cuenta. Porque las tentaciones también proceden del mundo y de nosotros mismos. Pero combatir al demonio en definitiva es combatir el mal que tenemos dentro. Por tanto hay que no pecar. La persona que peca estará más vulnerable a las tentaciones del demonio. La persona que resiste, que hace oración, que se esfuerza por seguir los caminos de Dios, se va haciendo más fuerte contra esos ataques de la tentación, que son ordinarios. Los ataques extraordinarios del demonio son muy raros y la mayor parte de las personas nunca tendrán en su vida esa experiencia.
 
¿Y qué valor da al rezo diario del Santo Rosario como defensa en ese sentido?
Todo es bueno. Yo no puedo decir, usted tiene que obligatoriamente hacer esta práctica de devoción o esta otra. Cada uno debe seguir su camino, el que siente en el Espíritu Santo. Pero cuando le digo a la gente “orar”, después veo que debo decirles algo específico. De lo contrario la gente no acaba de concretar. Ahora bien, toda oración es positiva. No hay oraciones más poderosas. La oración es hablar con Dios. Alguna pide más cosas, otra dirá algo diferente. Uno puede improvisar o leerlas de un libro. Pero yo no soy quién para decirle a la gente, si quieres estar protegido del demonio tienes que hacer esto. Pues no, eso no lo puedo decir.
 
¿Y usted qué hace a diario para mantener su armadura de defensa a punto?
Yo para amar más a Dios, hago lo que siempre me enseñaron en el seminario. Media hora de oración por la mañana al levantarme, delante del Sagrario; media hora de oración por la tarde, antes de la cena. Al mediodía la lectura espiritual. En el seminario hacíamos diez minutos de oración espiritual de un libro que ayude al alma a enamorarse de Dios, fortalecer la vida virtuosa, enardecer el espíritu con entusiasmo; esta es la lectura espiritual, y, luego, cinco minutos leyendo la Biblia. También desde el momento en que soy sacerdote, ya no como devoción sino como obligación, debo rezar las horas canónicas… el breviario a lo largo del día. Por supuesto, también la misa diaria es parte de mis obligaciones y placeres. Porque para mí la misa ha sido siempre el encuentro en la cena pascual con el Maestro.
 
¿Qué es lo preternatural y en qué se diferencia de lo sobrenatural? ¿Qué sería un buen ejemplo?
Lo sobrenatural es la acción de Dios directa; lo preternatural es la acción de ángeles y demonios. Ejemplo de acción sobrenatural es la gracia que toca el corazón del hombre, la gracia que perdona los pecados, la gracia que santifica. Ejemplo de acción preternatural puede ser un ángel que le recuerda a alguien que tiene una cita de la que se ha olvidado o un demonio que a un hombre de Dios le enciende las luces, le mueve las cosas de sitio. Los ángeles y demonios pueden actuar hasta un cierto nivel. Dios es quien puede hacer absolutamente todo. Santificar al alma directamente, actuar dentro de ella, eso solo lo puede hacer Dios; los ángeles, que nos ayudan, sólo inspirarnos desde fuera.
 
¿Y los seres humanos tenemos algún tipo de cualidad o poder preternatural?
No. Nosotros actuamos dentro de la naturaleza. Preternatural es lo que va más allá de la naturaleza, sobrenatural es lo que está completamente por encima de la naturaleza, incluso de la naturaleza angélica.
 
¿Es posible identificar que existe una causa demoníaca en algo que soñamos, pensamos o sentimos?
Sabemos algunas pesadillas pueden estar inducidas por el demonio. Pero, ¿quién puede saber cuándo una pesadilla ha sido causada por la influencia de un demonio? No lo podemos saber. Pero sí, ellos pueden. De hecho en algunos casos parece muy razonable concluir que es la rabia del demonio la que provoca, después de una conversión, series de pesadillas durante un mes por ejemplo, que después ya nunca más vuelven. Pero salvo casos donde se vea muy claro, nunca podemos saber cuándo una pesadilla es provocada por un demonio.
 
Que Jesús con sólo una orden expulsaba demonios y que ustedes los exorcistas reconocen que tras varios encuentros con los posesos –que se suceden incluso por meses- no logran expulsarlo ¿Señala que la fe de los sacerdotes exorcistas es débil, que el Ritual de Exorcismos recomendado por la Iglesia no es lo más adecuado o hay otro motivo?
No. La razón por la que Jesús expulsaba los demonios tan rápido -tampoco voy a decir instantáneamente ¿eh? hay algún caso en que el Evangelio nos dice cómo el demonio se revolvía mientras el Señor lo exorcizaba-, era porque Él es Dios, porque tenía que mostrar su dignidad. En el caso de los sacerdotes, no es que haya falta de fe. Lo que se muestra en el exorcismo de los sacerdotes, es que existe ese poder que Jesús ha dado, pero incluso actuando con el poder de Jesús, el modo en que actúa ese poder deja claro que hay una diferencia muy grande entre nuestro Maestro y nosotros sus discípulos. Puede parecer que en algunos casos tener que pasar meses exorcizando sea demasiado… Pero ¡bueno! ¡Que otros lo intenten por su cuenta, a ver si lo logran por más que le digan al demonio que salga! ¿Eh? Al final si sale es porque Dios quiere. Por otra parte en algunos casos si esto se prolonga más allá de una o dos sesiones, es porque Dios suele usar el exorcismo para que esa persona se acerque a Él. No es tanto una deficiencia del sacerdote como un plan de Dios respecto de esa persona.
 
¿Cuál es su valoración de las así llamadas ‘oraciones de liberación’ que movimientos como la Renovación Carismática Católica utilizan para combatir o intentar expulsar de alguien un demonio?
Mi valoración de la Renovación Carismática es muy positiva. He visto la acción del Espíritu en ellos. También es cierto que depende de cómo sea (…) cada grupo. Hay gente que es visionaria, otros que están obsesionados con el tema de los carismas. Alguno por creer ser un iluminado entre Dios y la tierra, confunde, no distingue su propia sugestión de los mensajes de Dios. Pero hecha esta salvedad de que efectivamente algunas personas no hacen bien las cosas… no cabe la menor duda de que la Renovación Carismática efectivamente es algo suscitado por el Espíritu Santo. La Renovación Carismática es lo que el Espíritu Santo quiere que sea en aquellos grupos de gente que le invoca, lo llama, le pide que actúe, lo adora, que intentan escucharle a través de la Palabra de Dios, que le cantan. Dios se manifiesta a través de esa sencillez. Es cierto, muchos piensan que están locos, que hacen cosas extrañas. Pero normalmente en la Renovación, aunque pueda haber excesos, se hace lo que el Espíritu Santo inspira que se haga. Debemos ver los frutos. Porque realmente hay sanaciones, gente que se cura. Ahora bien sobre el tema de la liberación, ellos pueden orar a Dios para que nos ayude en nuestra lucha contra el demonio, pero sin una autorización del Obispo, no deberían meterse en campos que la legislación de la Iglesia reserva para los sacerdotes o grupos de liberación, pero autorizados por el Obispo.
 
En el Evangelio de San Juan, en el capítulo 5 versículos 1 al 16 hay una frase que Jesús le dice a alguien que sanó: «Has sido curado, no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrirán cosas peores todavía». ¿Se deduce de esta aseveración que hay enfermedades que se originan por el pecado? ¿Está de acuerdo con esa afirmación?
Hay enfermedades que provienen del pecado. Eso no sólo nos lo dice la Palabra de Dios en el Antiguo y el Nuevo Testamento, sino que hasta la misma razón lo entiende.
Pongo varios ejemplos… Si alguien abusa del alcohol, le produce una enfermedad. Uno entiende que esa enfermedad es fruto de su pecado. Si alguien cuando sale en el automóvil y le dice la madre: «Hijo mío no corras tanto, vas a tener un accidente, por favor no bebas antes de tomar el volante, por favor no seas tan vanidoso de querer parecer ser el que más corre»… y reiteradamente a pesar de los avisos dice: «¡Vah tonterías! Mira como no tengo miedo». Pues después si tiene un accidente, se le podrá decir: «Este accidente es consecuencia de aquellas faltas tuyas. Se te advirtió, se te dijo una y otra vez, ten más prudencia, ten cuidado y tú siempre nos despreciabas. Pues ahora tú tienes que tomar sobre ti el resultado de tus acciones». Por cierto hay gente que tiene un accidente y no tiene ninguna culpa; debe entender que ese accidente forma parte de una prueba de Dios. También enfermedades que de ningún modo el que las sufre tiene culpa alguna y es una prueba. Un ejemplo… Conozco en Madrid a dos hermanos, ambos con tendencia a la diabetes, lo sabían. Un hermano comió frugalmente, cuidó de no tomar dulces e hizo mucho ejercicio. El otro siempre se reía de todas esas cosas, comía de todo, yo le veía tomar dulces sin ningún problema, no le gustaba hacer ejercicio. Ahora los dos son ancianos. Uno está perfectamente de salud, no tiene siquiera que tomar pastillas y el otro tiene un gravísimo problema. Pues ahí vemos como a veces al libre albedrío se advierte y sin embargo uno toma decisiones.
 
¿Ahí tiene algo que ver el demonio?
No. Estoy diciendo cómo hay enfermedades que proceden del pecado.
 
¿Y el demonio puede provocar enfermedades?

El demonio alguna vez puede provocar enfermedades. Hay que entender que la enfermedad de forma general es fruto de las leyes naturales. Sólo en muy pocos casos vemos que hay una relación causa efecto entre algo verdaderamente extraordinario -rarísimo de verdad, muy raro-, y la enfermedad.
 
Y si vemos la intervención del demonio en cuestiones morales Padre… ¿Las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo son una manifestación de la acción del demonio?
Yo personalmente creo que hay algunos que pueden tener esas desviaciones desde el nacimiento, por razones quizás genéticas o biológicas, sin ninguna culpa, ellos sienten esa tendencia. Otros puede ser por circunstancias que les rodearon bien en la infancia, bien en la juventud, influencias humanas que le llevaron por ese camino y siguieron por él. Hay otros casos en que indudablemente -ellos incluso a veces estaban casados- y su afán fue probar nuevas cosas, nuevas experiencias que les llevó al final a eso. Conozco casos donde ese afán de probar cosas nuevas al cabo de años les llevó incluso a dejar su mujer, con la que antes habían estado felizmente casados, tenido hijos, etcétera.
Como vemos la causalidad de la homosexualidad es variada. No podemos juzgar del mismo modo a quienes desde el principio sienten esa tendencia, que a la persona que ha sido un afán de probar nuevas cosas lo que le ha llevado a eso y al final incluso ha dejado a su mujer. A mí me decía una vez un homosexual que solía venir a la parroquia, que él había tenido relaciones con un hombre que le gustaban las mujeres y que él mismo le dijo -porque tuvo una relación con él-, «déjame porque si tú sigues por este camino, yendo a discotecas, bares a todos los lugares que vas, en pocos años te van a dejar de gustar las mujeres, no vas a poder tener una familia». Como se ve no es lo mismo un caso así que el otro donde desde el principio alguien no siente atracción por las mujeres. Estas distinciones hacen que la valoración de la responsabilidad sea muy distinta.
 
¿Está una acción del demonio presente?
Yo no veo que la homosexualidad sea una cuestión causada por el demonio. Por lo menos yo no tengo ninguna razón para pensar eso. He orado por un cierto número de personas que me manifestaron su homosexualidad y en algún caso había alguna influencia, pero fueron los menos, y ni siquiera puedo decir que esa influencia maligna fuera la causa de la homosexualidad, podría haber venido por otra razón y no estar en eso.
 
¿Finalmente, recomendaría que en cada diócesis hubiere un exorcista?
Mucha gente piensa que hay una ley que obliga a que exista un exorcista en cada diócesis. Eso no es verdad. Cuando surge algún caso, se debería exorcizarlo. Es necesario comprender que un exorcista no debería improvisarse, sino ser alguien que se formara con otro exorcista durante un tiempo y así cuando surja algún caso podrá atender con verdadera profesionalidad, no improvisando. Entonces creo que las diócesis antes de tener el problema, deberían preparar… enviar a alguno de sus sacerdotes a prepararse con otro exorcista. No es una cuestión tanto de estudios, como de ver a un buen exorcista.